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El Tapado de Rocha y el tesoro oculto de Potosí

Potosi-Bolivia
Koa Travel

Tour Guide, La Paz, Bolivia

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La Casa de la Moneda en Potosí- Bolivia


El Tapado de Rocha


Freddy Céspedes Espinoza


Voy subiendo a mi oscuro y tétrico hotel en Potosí, Bolivia, la sombra alargada de un
perro , distrajo mis pensamientos sobre los tiempos coloniales de Curas e iglesias, de luchas internas entre Vascongados y Vicuñas; de indígenas que morían por centenares; de plata extraída del Sumaj Orkho que movió todos los engranajes de la economía mercantil de América y el mundo.

Camino sin apuro, las sombras de la noche cubren los rincones y plazoletas de esta ciudad que tuvo en su auge más de 160.000 habitantes; para su tiempo una de las populosas.

Un aire helado corre debajo mis pantalones, llovizna constante que baja desde las montañas mineralizadas, relámpagos en la lejanía y finos hilillos de agua que se descuelgan de los tejados.

Están vacías las calles y un pesado silencio apura el paso en cada esquina hasta perderse en un trueno que me hace temblar hasta el espinazo..

Mis huesos y pensamientos están helados, todos los caminos se vuelve tristes y oscuros; sólo quiero llegar a mi habitación lúgubre en la Calle Chuquisaca y descansar de tanta presencia de almas en pena.

Qué extraños espíritus recorren estas calles, los siento caminar y correr, cruzar las calles y perderse en las afueras de la ciudad, los persiguen españoles montados en caballos llevando arcabuces.

Uno a uno van cayendo; los espadachines con risas, gemidos y gritos del más allá. La muerte galopa en las estrechas callejuelas hasta perderse en las oquedades de la cueva del diablo de Tarapaya.

¿Dónde están los Azogueros que amasaron ingentes fortunas?, allá van corriendo camino al Ingenio, los quieren asesinar, extremeños, andaluces, manchegos, vestidos con un sombrero hecho con lana de Vicuña, por esa razón el apelativo; van gritando, azuzando con la idea de hacer desaparecer a los Vascos.

Qué imágenes vuelan en mis pensamientos, y mis ojos se mueven escudriñando cualquier movimiento de sombras. Veo con claridad esos momentos de esplendor, fortuna y la guerra entre Vicuñas y Vascongados entre 1622 al 1625.

Se matan a diario y yo testigo de esos hechos. En la Esquina de la calle del Gato, estocaron a un bohemio que salió de un garito.

He vuelto al Potosí de antaño y no quiero volver a la realidad.

Pero esas almas no están vagando, sino que están vivas caminando entre nosotros.

Desde la oscuridad veo salir de la casa de la Moneda a unos personajes que montan y cargan en mulas talegas de monedas de plata.

Reconozco al principal es Francisco de la Rocha. A unos pasos de mi hotel está su casa ya derruida, paré en seco y me mimeticé en el zaguán para que no se den cuenta que los observo. A su lado corre una joven mujer con su mantilla negra y belleza sevillana.

Rocha, fue el primero que comenzó a poner en circulación monedas de plata falsa, mezclándola con las buenas y llevándose los Reales a su escondite.

Qué inteligente y pícaro es este capitán, está poniendo en peligro todo el sistema económico colonial; pero a él no le importa, se va asegurando la vida de lujo y vanidad.

Cada noche se apilan las monedas en la cueva alumbrada por ceras y candelabros de plata que las hacen más bellas, más monedas, más oro, más piedras preciosas. Ya está casi llena la cueva.

Mejor me voy a dormir y salgo momentáneamente de mi letargo; comienzo a subir las escaleras de siglos.

Entré a mi habitación de esa antigua casa con voces de personas y lamentos nocturnos.

Me recosté y todo quedó en oscuridad menos mis pensamientos. Un túnel oscuro de sueños y realidades envolvió mi ser.

Por el patio trasero ingresó una mujer vestida de negro, su cara estaba cubierta por un manto oscuro, quise verla e hizo el ademán de esconderse. Es una monja me dije, estaba en frente mío en la habitación parada al borde de mi cama, quise gritar y no pude, quise saltar de la cama de roble y mis piernas no las sentía, comencé a rezar a todos los santos de Potosí, a pedir que no sea realidad esta visión de ultratumba. Nadie vino en mi auxilio y sólo observaba su esbelta figura de mujer.

Pero era real.

Estaba sorprendido, pero con los cinco sentidos, no podía moverme ni hablar, sólo las palabras dulces de la Sevillana que trataba de decirme algo.

Rozó su cara contra mi frente un suspiro de amor o muerte ingresó a mi ser, de sus labios salió un cálido murmullo, sólo atiné a escuchar un lamento de desesperanza y frustración.

Me habló de Rocha, derrochador de su cuantiosa fortuna, mujeriego sin igual.

Me dijo que el mismo Rocha la llevó a su escondite, le mostró todo lo que había robado.

Pero Rocha no era para una sola mujer, enamoró también a una indígena llamada Kori- Cusichi, con quién también, ocultó dentro la misma cueva la cuantiosa fortuna después de un largo periodo de despiste a las autoridades españolas.

Una noche, la sevillana los siguió y descubrió el romance y la cueva llena de plata. Se fue ante las autoridades y denunció al buen ladrón e infiel amante. Rocha fue aprehendido estaba en capilla. Habían descubierto al más grande ladrón e inteligente falsificador de monedas de plata.

Al amanecer su cuerpo se balanceaba en la plaza principal, mirando al cerro que le dio todo y le quitó la vida.

“..Pero Kori - Cusichi, conoció la traición y delación de la sevillana, la secuestró y llevó por la fuerza a la cueva del tesoro; rodeó su cuello con sus cabellos la ahorcó.

“ La piedra que servía de puerta a la cueva, sólo podía ser abierta por fuera; Kori –Cusichi, encomendó esta tarea a un indio que le había ayudado en el rapto de la española”.

“El cómplice, debía volver al día siguiente y abrir la puerta secreta, pero al descender de la montaña lo mató un rayo y la Ñusta quedó enterrada para siempre junto al cadáver de su víctima la Sevillana. Ambas, se quedaron enterradas junto al tesoro de Rocha o mejor dicho “ El Tapado de Rocha”.

“Según un cronista de la época, Arzans de Orzua y Vela, calcula que Rocha ocultó seis millones de pesos en moneda ilegal, pero de plata, a la que se daba el nombre de rochuno”..

Según Lucas Jaimes, un indígena apellidado Huanca, al ir de Cantumarca a Potosí, encontró cerca de una montaña una grieta, en cuyo fondo sus ojos sorprendidos, descubrieron inmensas riquezas, de las que sacó todo lo que pudo, señalando el lugar para volver más tarde y aprovechar el tesoro.

Cuando regresó, no pudo dar con él, pero narró que, como custodiándolos, pendía del techo, el esqueleto de una mujer, más allá otro esqueleto con finas joyas; eran las amantes de Rocha que cuidaban el tesoro más allá de la vida y la muerte.

Nada más se ha logrado saber del “ Tapado de Rocha”; muchos salieron en su búsqueda, pero nadie dio con él. Potosí guarda celoso el secreto.

¿ Quién será el feliz mortal que logre encontrarlo?.

Fuentes: El Tapado más famoso de Bolivia. Rodrigo, Saturnino. DE MI TIERRA. Edit Celta 1942